Ante la noticia publicada hoy en El Confidencial y otro medios digitales de que “los jueces reclaman al CGPJ un reglamento sobre retribuciones variables” FJI quiere aclarar que no es cierto que todos los jueces realicen esta petición.
Es más, al menos una de sus asociaciones estamos abiertamente en contra de un reglamento de productividad al uso, tal y como el que ya se anuló por el Tribunal Supremo.

Desde FJI entendemos que en el tema de las retribuciones variables hay que ser muy crítico, pues partimos del convencimiento de que nuestro trabajo es muy difícil de medir cuantitativamente, y que por tanto no son de recibo unas retribuciones variables basadas en el número de resoluciones. O mejor dicho, la valoración del trabajo de un Juez no puede responder a meros datos estadísticos, pues a un Juez se le pide que haga justicia en un tiempo razonable, no meramente que ponga resoluciones, siendo evidente que un Juez que pone 100 sentencias en un período de tiempo no trabaja necesariamente más que uno que ponga 80 sentencias en ese mismo período. Ni es mejor juez, claro.

Se hace preciso, pues, valorar la calidad del trabajo realizado, lo cual a su vez sólo se puede hacer mediante una lectura y análisis individualizado de las resoluciones que el Juez produce, como ya ha dicho el Tribunal Supremo en alguna ocasión al conocer de la sanción por bajo rendimiento impuesta por el CGPJ a algún compañero.

Además, no existe en ningún país del mundo un sistema de fomento económico de la productividad de los Jueces. Más concretamente, el Consejo Consultivo de Jueces Europeos del Consejo de Europa considera que es contrario a la independencia judicial que todo o parte de la retribución de los jueces dependa del número de resoluciones que pongan.

Tomando todo esto en consideración, la productividad, tal y como viene configurada en la Ley de Retribuciones, es de imposible aplicación, y tratar de resucitar el derogado reglamento de retribuciones variables se revela un empeño inútil.

FJI defiende que los jueces tenemos derecho a cobrar productividad, por supuesto, al igual que el resto del sector público, pero lo que hay que hacer es reformar legalmente esas retribuciones variables y hacer depender su cobro de otros parámetros, como por ejemplo la penosidad del órgano en el que se desempeña la función (carga de entrada, especialización, etc.), a la vez que, paralelamente, se reclaman justos aumentos de sueldo (recortes, guardias, etc.) y una nueva forma de organizar la promoción de los jueces independiente de los avatares de la planta judicial (mediante el cobro de quinquenios, por ejemplo)
Sin embargo, no hay en el horizonte ninguna reforma legal en este sentido. Es más, el actual empeño del CGPJ en resucitar el reglamento de retribuciones variables se está basando en una metodología carente de rigor científico (encuestas a los compañeros) y con la poco disimulada intención de espolear a una sobrecargada carrera judicial para aumentar el número de sus resoluciones, con el consiguiente peligro para la salud laboral de nuestro colectivo. La alarmante carencia de medios materiales y personales de la Administración de Justicia, que lleva lustros olvidada por quienes tiene en su mano el gasto público, no puede solucionarse exigiendo a los jueces que comprometan su salud y la calidad mínima de la Justicia que imparten, pero eso es lo que se pretende con el nuevo reglamento de retribuciones variables.

En este estado actual de cosas, FJI se muestra contrario a su implantación.

 

En Madrid, a 24 de enero de 2017

 

LA COMISIÓN GESTORA DE FORO JUDICIAL INDEPENDIENTE