Foro Judicial Independiente (FJI) quiere mostrar públicamente su apoyo al proyecto de bases de reglamento sobre nombramiento judiciales que ha realizado la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial, con el cual estamos esencialmente de acuerdo al incidir en unos criterios objetivos que, de seguirse, permitirán afirmar que los elegidos, sin asomo de duda, reúnen en sí mismos el mérito y la capacidad exigibles para el cargo, dejando poco o ningún margen a la arbitrariedad.

En orden a esto, queremos comentar las declaraciones que el Excmo. Sr. Presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), D. Carlos Lesmes, realizó en el solemne acto de apertura del año judicial, hace unos días.

En primer lugar nos congratulamos de que, ante tan excelso público y con toda la atención mediática volcada en sus palabras, haya reconocido que los jueces en España estamos sobrecargados de trabajo. Frente a quienes siguen dejándose llevar por esa leyenda urbana que dice que el problema de la justicia es que sus jueces no trabajan, no está de más recordarles que España está a la cola de Europa en el número de jueces por habitantes, lo que sumado a la ausencia de mecanismos alternativos para resolver los conflictos y la consiguiente judicialización de todos los problemas, da lugar a que en España, de media, dos jueces hagan el trabajo de tres.

Eso sí, no cabe duda que el CGPJ puede hacer mucho desde su destacada posición para ir más allá de este reconocimiento público y tratar de revertir la situación, reclamando sin descanso a las administraciones competentes el imprescindible aumento de plazas judiciales. Pero también poniéndose de lado de sus jueces y aprobando la carga de trabajo a efectos de salud a la que está comprometido, como modo de rebajar la tensión a la que se ven sometidos muchos compañeros por ese exceso de trabajo, recogiendo lo que las cuatros asociaciones judiciales acordaron y le reclamaron por escrito hace ya meses.

En segundo lugar, también tenemos que felicitarle por recordar a la sociedad que los jueces somos independientes en el ejercicio de nuestra jurisdicción. Por supuesto. Lo que ya no nos gusta tanto es que interesadamente mezcle las cosas y, tratando de confundir al que no sabe, anude la independencia del ejercicio profesional con la ausencia de politización del órgano que preside y de los nombramientos que de él dependen. Ambas cosas son verdad, independencia de los jueces y politización del CGPJ, porque una no tiene que ver con la otra. Y sin embargo, esa politización de nuestro órgano de gobierno hace mucho daño. En primer lugar a todos los jueces que, sin ningún “contacto”, sólo cuentan con su trabajo diario para ascender a la cúpula judicial. Pero también a aquellos jueces que ya forman parte de dicha cúpula, excelentes profesionales manchados con la duda de sus nombramientos, lo que alcanza a su trabajo, puesto en duda por el sector de la sociedad de la ideología presuntamente contraria, con todo lo que ello supone y tal y como estamos viendo últimamente.

Porque de verdad, a lo que la politización del CGPJ hace mucho daño es a la confianza que el ciudadano tiene en el común de los jueces, a los cuales (y a sus resoluciones) proyecta esa imagen ideológica o política de su órgano de gobierno. Por eso dice que “la justicia está politizada”. Y derrotada la confianza del ciudadano en sus jueces, todo el sistema quiebra. Todo. Entonces poco o nada podremos hacer para animarles al cumplimiento de las normas, contribuyendo a mantener un enfermizo Estado democrático y derecho.

Así que, Sr. Lesmes, no confunda. Y ceje en el empeño del código ético a que tantas palabras dedicó en su discurso. La inmensa mayoría de la carrera judicial no tiene interés en el mismo, tal y como quedó de manifiesto en la encuesta que hizo el propio CGPJ. Y los pocos que lo desean, tampoco lo ven un asunto urgente, que merezca los desvelos de su órgano de gobierno. El comportamiento de los jueces en su vida privada o en su desempeño profesional no preocupa a los ciudadanos, y si lo que quiere es que éstos miren mejor a sus jueces, le remito a lo dicho líneas arriba: despolitización. Y punto.

En Madrid, a 15 de septiembre de 2016