02/07/2010

Por salirse del guión

Parece que arrecia la polémica suscitada por las valientes declaraciones de un magistrado sevillano criticando una ley tabú: la de violencia de género. Hace escasos meses, la vocal presidenta del Observatorio contra la violencia doméstica y de género lanzó una andanada contra el derecho fundamental a la libertad de expresión de jueces y magistrados.

Y lo hizo no sólo discrepando legítima –aunque agriamente– de lo expuesto por el magistrado sevillano, sino, lo que era verdaderamente preocupante, advirtiendo o amagando, desde su condición de vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), sobre las posibles repercusiones disciplinarias que el ejercicio de tal derecho pudiera conllevar para el magistrado valiente. Inmediatamente, un grupo de asociaciones de mujeres, autodenominadas progresistas, recogieron el guante lanzado y pretendieron «matar (metafóricamente hablando) al mensajero» y «enviar un aviso a navegantes». Para ello, no se conformaron con expresar su propia opinión discrepante al respecto, sino que pidieron la cabeza del juez, servida en bandeja de plata por el CGPJ.

Entonces confié ingenuamente en que el órgano de gobierno de los jueces estaría a la altura y no se dejaría llevar por cantos de sirena, con la única finalidad de dar pábulo a quienes pretenden hacernos enmudecer. Me equivoqué.

Hoy aquellos oscuros presagios sobre males disciplinarios han sido avalados por el servicio de inspección del CGPJ, abriéndole a Francisco Serrano un expediente disciplinario bajo una coartada pueril: ostentar la presidencia no retribuida de una asociación sin ánimo de lucro, sin haber solicitado previamente la compatibilidad del Consejo. Atentos, pues, los jueces que sean presidentes de su comunidad de vecinos sin haber solicitado la compatibilidad… pueden caer en las garras de la inspección… en cuanto molesten a los liberticidas de cualquier sexo instalados en el poder o en ciertos grupos de presión. Ya se sabe que los fundamentalismos radicales, o los totalitarismos, como el estalinismo padecido en la URSS, son por naturaleza intransigentes y no llevan nada bien la discrepancia.

No nos engañemos. Ya somos todos mayorcitos. A Francisco Serrano se lo quieren cargar por discrepar del pensamiento único establecido por una casta que se cree poseedora de la verdad única e inquebrantable. No podían atacarle abiertamente por el uso de su libertad de expresión y han utilizado de ariete a la Inspección buscado una coartada groseramente chapucera, imputándole una infracción a todas luces inviable. No todo vale y las arbitrariedades o las desviaciones de poder no pueden salir gratis… ni siquiera al Servicio de Inspección.

FUENTE: Alfredo de Diego Diez. Alfredo de Diego es secretario de la gestora territorial andaluza de la asociación Foro Judicial Independiente y titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 10 de Sevilla. Artículo publicado en el Mundo, Andalucía. Tribuna Libre 2 de julio de 2010.