18/03/2010

LA CENSURA DE LA INQUISICIÓN DE GÉNERO

De forma más castiza, menos correcta, pero más comprensible, diría que lo que no tienen es un dedo de vergüenza, pero como la cuestión se ha de suavizar y edulcorar en esta España tolerante, me limitaré a utilizar la expresión de que esas personas que pretenden cercenar la libertad de expresión, reinstaurando la censura, lo que tienen es una manifiesta falta de educación en valores democráticos. Resulta lamentable, y de una hipocresía inaudita, que se intente coaccionar a un Ilustre Colegio de Abogados con el fin de impedir un acto en el que unos profesionales, dos magistrados en ejercicio con más de 40 años de experiencia profesional a sus espaldas y un Doctor en Derecho, van exponer un planteamiento contrario a un posicionamiento ideológico que ha inspirado una Ley que, naturalmente, se ha de cumplir y acatar, pero que puede ser objeto de una rigurosa y motivada crítica de tipo constructivo. Y todo con el sano propósito de generar debate para avanzar, corregir defectos y mejorar lo que, a la vista de los resultados en su aplicación, hoy en día resulta una demanda social innegable.

De entrada, sin conocer los argumentos, se tachan de carentes de todo rigor jurídico, lo que entraña de por sí una falta de respeto, pues de entrada después no son capaces de acudir para rebatirlos, y acto seguido demuestra una ignorancia supina de la materia, pues esas mismas tesis han sido defendidas por el propio Consejo General del Poder Judicial, cuando en la año 2004 informó por unanimidad que la Ley de Violencia de Género era contraria a nuestro Ordenamiento Jurídico, especialmente al principio de Igualdad ante la Ley, por los muchos jueces que han planteado cientos de cuestiones de inconstitucionalidad, por los cinco magistrados del Tribunal Constitucional, que emitieron voto particular, al estimar con razonamientos y rigor jurídico, que la Ley era contraria a la Constitución, por Catedráticos de Derecho Civil y Penal. Y pese a que todos esos juristas son sólo la punta de iceberg de una inmensa mayoría que piensa lo mismo, pero que no se atreve a levantar la voz contra la dictadura de lo políticamente correcto.

Mas con todo, lo que más me ofende y sorprende, es que se pretenda ejercer es censura en nombre y defensa de la Igualdad y de las mujeres maltratadas. Por favor, un poco de coherencia y consciencia de lo que significa el concepto de la auténtica y real Igualdad y de las necesidades que requieren la mujeres que sufren maltrato y de lo que significa el verdadero maltrato. Si hubieran ido las censurantes, quizás se habrían podido instruir al respecto, pues en las conferencias, que están grabadas, se habló de todo ello y además de los derechos de los niños a tener padre y madre, mas no desde una perspectiva sesgada de género, femenino en confrontación al masculino, sino desde una perspectiva independiente, imparcial y objetiva de defensa del género humano. Por favor, no utilicen en su propio provecho a las mujeres maltratadas, que ustedes sostienen que son muchas, casi la mitad de la población femenina que vive en pareja, porque ese falso dato justifica las subvenciones y recursos que amparan su existencia política o profesional, y que otros sostenemos que son pocas y siguen siendo ineficazmente protegidas. Por favor no monopolicen, adulterando y pervirtiendo el valor de la Igualdad, pues son ustedes los que promueven una nueva era de desigualdad y discriminación, representando no a la mujer española preparada, valiente, cualificada, capaz, autosuficiente, conciliadora, amante de la paz, que son la inmensa mayoría, sino a una pequeña minoría, pero con poder político y económico, que no es poco, en el que se encuadraría la mujer ignorante, resentida, oportunista o inmoral. Ya es hora de que nos demos cuenta todos de que en esta país es lícito poder decir lo que a otros, encima minoría, no le gusta oír, pues esa es la base de las libertades democráticas, cuyo ejercicio, paradójicamente, pretenden recortar e impedir cargos públicos y cargas públicas que defienden sólo una preconcebida ortodoxia ideológica que les ha aupado a su puesto. Cuando llegue esa hora, estaremos en condiciones de salir de este túnel de oscurantismo antidemocrático y dictatorial.

FRANCISCO SERRANO CASTRO

FUENTE: Francisco Serrano Castro. Artículo publicado en el Diario el Mundo.