Enero 2009

Motivos para una Huelga

EL día 21, de forma mayoritaria, los Jueces de Extremadura reunidos en junta autonómica y en unión de otras muchas juntas de jueces -más de 1.500 jueces- decidieron convocar la primera huelga de jueces y magistrados de la historia de España. Esta convocatoria ha sido fruto del hartazgo y del abandono en el que los sucesivos gobiernos de la nación han sumido a la Administración de Justicia.

¿Por qué vamos los jueces a la huelga? En primer lugar, esta huelga es el fruto de un fracaso y de una frustración. Del fracaso de un diálogo que lleva 25 años produciéndose. La Justicia es la gran asignatura pendiente de la transición, de modo que no ha podido ocupar su puesto como uno de los pilares del Estado democrático.

Como segunda razón es conveniente recordar que cuanto peor funcione la Administración de Justicia, peor será para todos. Para los poderes públicos, para los ciudadanos y para los propios jueces, sin olvidar al resto de los actores de la Justicia.

La integración de España en Europa y en el mundo moderno exige transformar una justicia del siglo XIX en muchos aspectos por otra del siglo XXI. La ciudadanía debe saber que España está a la cola de Europa en la ratio de jueces por 100.000 habitantes solo por delante de países como Azerbayan, Armenia o Malta. Frente a una media europea de 20 jueces por 100.000 habitantes (16 en el caso de Portugal) aquí tenemos un promedio de 9,8 Jueces. Y cuando la media europea en la inversión presupuestaria en materia de Justicia está en el 3,5 %, aquí estamos en un pobrísimo 1%. Esto provoca la saturación de los juzgados y un notable sobreesfuerzo de sus protagonistas.

Y este déficit provoca que la ley, como reflejo de la voluntad del pueblo español, sólo sea tal si el Estado garantiza su cumplimiento, su eficacia y su rapidez. Una justicia tardía no es justicia.

Otro motivo es que la justicia es garantía de la paz social. La solución rápida y eficaz de los conflictos ante los tribunales evita que los ciudadanos puedan tomarse la justicia por su mano. Una Justicia que funciona es garantía del respeto a las instituciones. Es la garantía del prestigio internacional de España. Si hemos sido capaces de enjuiciar el 11 M con tribunales independientes e imparciales seremos tomados por un país serio.

La Justicia es la garantía de la moralización de la acción pública. La respuesta eficaz frente a la corrupción administrativa conlleva importantes lecciones. Y es el último garante de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. No basta con jueces preparados y honrados. Necesitamos suficientes jueces y suficientes medios.

Por ello, reivindicamos una revisión en profundidad de la planta judicial acercándonos a la media europea. La fijación de una carga de trabajo razonable para los jueces. La delimitación de sus responsabilidades. La modernización de la oficina judicial. La plena incorporación a las nuevas tecnologías o la conciliación de la vida familiar y laboral.

JOAQUÍN GONZÁLEZ CASSO

FUENTE: Joaquín González Casso