07/05/2008 – Opinión

HAY QUE INVERTIR EN JUSTICIA

Parece que todo el mundo conoce la fórmula magistral para hacer posible que realmente la Justicia sane y mejore en imagen, calidad y prestación de servicios, todos salvo aquellos a los que les compete su dosificación y aplicación efectiva. La solución se basa en tres remedios fundamentales: dinero, dinero y dinero. Resulta evidente, claro y meridiano que se ha de invertir en Justicia si, de verdad, se pretende superar la situación de colapso estructural que padece.

Con esa inversión e inyección de dinero, en primer lugar se conseguiría dotar de recursos, sedes judiciales modernas, que por ahora solo están en proyecto o en la fantasía y anhelo de quienes desde tiempo inmemorial las venimos reclamando, medios materiales de los que se carece, como servicios de mediación y puntos de encuentro familiar. Con la segunda dosis del remedio, se conseguiría disponer de un sistema informático a la altura de los tiempos en que vivimos, que evite la descoordinación que provoca errores, que no pueden ser imputables a los jueces que no pueden controlar lo que se escapa materialmente a su conocimiento. Por último, con la última atención del tratamiento de choque, se podría hacer realidad el contar con plantillas de personal suficientes, con funcionarios preparados, formados y cualificados, resultando vergonzoso que, actualmente, se cubran plazas con interinos que jamás han trabajado en un Juzgado y que carecen de la más mínima formación jurídica; funcionarios a los que se estimule y retribuya dignamente, lo que potenciaría su rendimiento. No atender esas necesidades, dar la espalda a esa realidad, haciendo demagogia del problema, es hacer un mero brindis al sol. Dinero pues, es lo que demanda una Justicia enferma y convaleciente por abandono de los responsables de poner los medios para que recupere su buena salud, que no son los jueces, víctimas, más al contrario, de esa situación.

FRANCISCO SERRANO CASTRO

Fuente: FRANCISCO SERRANO CASTRO