Mari Luz

04/04/2008

RESPUESTA AL PADRE DE MARI LUZ

Legítimamente reclama respuestas a su tragedia familiar, quien no comprende el porqué tiene que llorar la muerte de su hijita. Hasta ahora, me consta, sólo se le ha brindado satisfacer su pérdida, ofreciendo a público escarmiento y en bandeja de plata, dos cabezas: la del supuesto asesino, único auténtico responsable, y la de un juez a quien se culpa de no haber ordenado su ingreso en prisión, pese a que se le condenó por un previo delito de abusos a una menor. Políticos y prensa se han rasgado las vestiduras, crucificando, de paso, a ese profesional. Mas, conviene desvelarle la verdad, sin hipocresía ni manipulación mediática de su dolor:

En primer lugar, sí, ha existido un lamentable error humano, mas lo cierto es que ha de conocer que el exceso de trabajo en muchos órganos judiciales conlleva mayor probabilidad de equivocarse. En Alemania donde la ratio de jueces y juzgados triplica la nuestra, es normal que se produzcan menos errores. Existe, pues, un yerro que también viene provocado por un sistema judicial obsoleto e insuficiente, y en el que prima la apariencia formal de buen funcionamiento por encima del de la calidad del servicio. En segundo lugar, se le pretende confundir con discursos coyunturales sobre la doctrina literal del crimen y castigo y de que quien la hace la paga. ¡Qué gran ignorancia!, pues una condena inferior a tres años, sin antecedentes, dada la finalidad constitucional de reinserción, se reduce a una prisión efectiva no superior a un año. No es cuestión, por tanto, de abogar por la cadena perpetua, sino de necesidad de modificar una política psiquiátrica diseñada por aficionados al bricolaje jurídico, que permite que locos y tontos- listos muy peligrosos, estén en la calle, con una paguita, aun cuando requerirían estar ingresados en centros con carácter permanente, por su propia calidad de vida y por la seguridad de la sociedad para la que constituyen una real amenaza.

FRANCISCO SERRANO CASTRO

Fuente: Francisco Serrano Castro