Yo quiero ser piloto.

14/11/2007 – Opinión

No hay verano o periodo vacacional que se precie que no cuente con la correspondiente huelga o anuncio de huelga de pilotos de aviones. Generalmente bien pagados, bien considerados y con enormes beneficios sociales, nunca tienen suficiente y no dudan en destrozar si es necesario como un daño colateral más, todos a una, las vacaciones de miles de personas para conseguir sus objetivos, objetivos que logran por la extraordinaria y pétrea unión con la que actúan, algo admirable si dejamos de lado las opiniones que se puedan tener sobre lo justificado o no de su forma de proceder. Ciertamente todos los colectivos actúan de igual forma, reivindican y lo hacen en el momento y la forma que más presión pueden ejercer.

Imaginemos por un momento lo que nosotros los Jueces podríamos conseguir de actuar con igual disciplina como colectivo. Un país serio no podría permitirse, por ejemplo, una huelga de su poder judicial, sería un bochorno internacional y un descrédito de consecuencias imprevisibles que afectaría a la credibilidad y confianza como país. Desde luego ya tenemos más que demostrado nuestra ponderación, que más que ello es una especie de panfilismo colectivo si se me permite el palabro, lo cual no nos llevaría a utilizar dicha medida de una manera caprichosa e irracional, pero incluso la mera posibilidad tendría una fuerza enorme. No obstante ello no es posible, sobre todo hasta que no autoerradiquemos una serie de actitudes como la que encontré hace unos días en la revista de la asociación Francisco de Vitoria, o como a ellos les gusta llamarse de los “Vitorinos”. No se si alguien más la leyó, desde luego el que lo hiciese seguro que le llamó la atención un pequeño escrito de contenido jocoso pero con bastante ”maldad” firmado por el Guardabosques de no se qué, en el que poco menos que se menospreciaba a los integrantes del Foro simplemente por formar parte del mismo, fijando a Francisco de Vitoria como el que debiera haber sido el destino natural de todos los integrantes de nuestra asociación.

Con independencia del poco respeto que demuestra el “Guardabosques” por quien decide libremente cual es su opción asociativa, por muy graciosillo que pretenda ser el escrito, lo cierto es que la conclusión a la que debemos llegar como colectivo profesional es a que sencillamente tenemos lo que nos merecemos y a que no hay mejor arma por quien pretende nuestro total control, como buen estratega, que dispersarnos y enfrentarnos entre nosotros.

Si hay una asociación que ha propugnado la unidad de la carrera, esa es el Foro, y ello por cuanto que dicha unión es la única forma, como se ha podido comprobar en los último tiempos, de que de una vez por todas se nos trate con el respeto, dignidad y consideración que nos merecemos. Es verdaderamente penoso que continúen existiendo actitudes que promuevan todo lo contrario, el desencuentro y la lucha por separado, cuando lo razonable sería aunar esfuerzos en la dirección contraria.

No tropezaré en la misma piedra y no criticaré en absoluto a una u otra asociación, en el Foro todos somos compañeros, tenemos las mismas necesidades y necesitamos de las mismas soluciones, por ello animo a nuestros representantes a que esa sea su lucha continua y de base, con independencia de las cuestiones concretas que surjan en cada momento y que obviamente deben ser objeto de reivindicación.

Sólo en el momento en el que no despreciamos a un compañero por no ser de nuestra cuerda, sólo en el momento que seamos capaces de dar un único puñetazo encima de la mesa, sólo cuando fiscalicemos y pidamos seriamente responsabilidades a quien se supone que nos representan y se esfuerzan por la mejora de nuestras condiciones cuando se “desvíen del camino” por oscuros(o evidentes) intereses personales, sólo cuando nos despojemos de esa actitud genuflexa e indolente que nos caracteriza, y sólo cuando todo ello lo hagamos desde la unión, conseguiremos lo que nos merecemos. Nosotros no debemos ser diferente a cualquier otro colectivo, y nuestra alta función no debe ni servirnos ni servir a terceros como excusa para preterirnos en las mejoras de las que nuestro colectivo lleva ya demasiados años al margen. ¿Que hay de malo en pedir que se nos pague más por ejemplo? Acaso no tenemos que soportar un régimen de incompatibilidades que no nos permite aprovechar nuestra formación, acaso no debemos soportar una presión y responsabilidad diaria exponencialmente superior a la de otros muchos profesionales públicos de alto nivel formativo(y no me referiré a nadie para no provocar malestares) estando infinitamente peor retribuidos, ¿por qué nuestras compañeras tienen que pelear las mejoras que fácilmente se han reconocido a otras trabajadoras de la administración? o ¿por qué parece que se nos hace un favor a los padres cuando casi “graciosamente” se nos concede un permiso de paternidad ya reconocido a otros trabajadores? o ¿por qué tenemos que trabajar gratis para el estado sustituyendo a un compañero? ¿por qué?, pues muy sencillo, porque actuamos sin unidad, desperdigados y sin espíritu reivindicativo, y eso ya es hora de que cambie. Me comentó un compañero una vez que había oído decir a un alto cargo de la judicatura valorando una de las tantas tropelías a las que se nos pretendía someter, que daba igual lo que se hiciese ya que los jueces nunca llegaban a embestir, pues embistamos y corneemos si hace falta, tenemos mucha más fuerza de la que pensamos.

Fuente: Antonio Fuentes Bujalance