Su seguro opositor

29/10/2007 – Artículo

SU SEGURO OPOSITOR

El Ministro de Justicia ha anunciado que si el PSOE gana las próximas elecciones modificará el sistema de selección de jueces y fiscales, sustituyendo la tradicional oposición por la elección de los mejores expedientes universitarios.

Se justifica la propuesta en el alarmante descenso del número de opositores; en que de ese modo se evitaría la fuga de cerebros; en que los jueces y fiscales tienen que ser personas “impregnadas de vida”, no como los actuales que vivimos “rodeados de libros y alejados de la realidad”, por ello, dice el Ministro, “me gustaría que pasaran un tiempo por los servicios de urgencia de los hospitales y conocieran lo que es la tensión en el trabajo”.

Es evidente que el sistema de oposiciones no es perfecto, pero tiene una serie de virtudes que garantiza razonablemente los fines que debe perseguir todo sistema de selección: igualdad de oportunidades y elección, por procedimientos objetivos, de quienes demuestren mayores conocimientos para ejercer la profesión.

La propuesta ridiculiza nuestra función y cuestiona ante la opinión pública nuestros conocimientos y experiencias. ¿Le parece al sr. Ministro poca tensión laboral levantar el cadáver de un niño, acordar una prisión, lanzar a un ciudadano de su hogar, tomar declaración a una violada o retirar a unos hijos de sus padres?. ¿Califica de irreal los asesinatos de compañeros o que algunos vivan con permanente escolta policial?.

Además, parte de premisas falsas porque no es cierto que exista una crisis de vocaciones (hay cerca de 4.000 aspirantes) y omite que en la Escuela Judicial se realiza actualmente un periodo de formación durante el que se realizan todo tipo de actividades formativa que guarden relación con la profesión.

Es posible que en la actualidad las nuevas generaciones tengan la posibilidad de elegir otras salidas profesionales menos duras que las oposiciones. Pero, sr. Ministro ¿nunca se ha preguntado por qué los mejores cerebros universitarios prefieren otras profesiones jurídicas u otras oposiciones también durísimas (Notaría, Registro) en las que no hay crisis vocacional?; ¿cómo se explica la constante fuga de jueces y fiscales prestigiosos a despachos de abogados?; ¿no se le ha ocurrido pensar que todo ello puede guardar relación con las retribuciones económicas y las lamentables condiciones laborales que estos colectivos soportamos por sentido de la responsabilidad y abnegación, inaceptables para otros?.

Por otra parte, no es un criterio objetivo riguroso que sea el expediente universitario el dato esencial para justificar la selección, porque, amén de otras consideraciones, ni es función específica de la Universidad la preparación para estas profesiones ni pueden ser homogéneos los criterios de evaluación utilizados en las distintas Universidades.

Entonces, es lógico desconfiar de una propuesta que injustificadamente huye del actual sistema, que se asienta en los principios de mérito y capacidad y produce profesionales independientes y preparados que se someten a la ley y defienden el Estado de Derecho, y abraza otro en el que la específica preparación jurídica no será el criterio central para la selección (so pretexto de que ya se hará después), favoreciendo que entren en juego otros criterios menos objetivos y fiables que, vista la experiencia, sólo “impregnan” desconfianza.

Resulta, por ello, tremendamente desalentador que el Mº de Justicia nos humille e infravalore públicamente en vez de defender y promocionar el prestigio de jueces y fiscales, instaurando condiciones laborales atractivas que garanticen un adecuado funcionamiento de las instituciones hasta el punto de que el acceso a estas funciones, tan esenciales para un Estado de Derecho, sea la máxima aspiración de todo profesional del derecho.

Podríamos pensar que se trata de otra ocurrencia frívola del Ministro a la que no hay que prestar mayor atención, pero advierto que reproduce la filosofía que utilizaba el reciente proyecto de creación de los jueces de proximidad, cuyo proceso de selección ¡excluía expresamente realizar exámenes sobre conocimientos jurídicos!.

Aunque, hay que reconocer que la propuesta supone una mejora histórica: ya no se queman libros, ahora sólo se pretende que nos alejemos de ellos. Será cuestión de forzar la vista para leerlos …a escondidas, claro está.

Por ello, sr. Ministro téngame, sobre esta propuesta, como su seguro opositor.

Fuente: Francisco Gutiérrez López