La forma en cómo se gestiona la ruptura de pareja y el tipo de relaciones que los miembros de la familia mantienen tras la separación son la piedra angular determinante del bienestar de los menores. Si se realiza de manera racional, pensando en los hijos, garantizándoles el derecho a seguir manteniendo una relación sana y satisfactoria con ambos progenitores, la separación no deja tanta afección.
Lo contrario pone en riesgo la salud física y psíquica de los hijos.
La ruptura de pareja conlleva un conjunto de consecuencias:
– Efectos psicoemocionales: ansiedad, estrés y depresión que precisan atención psicológica.
– Cambios en la situación económica con disminución de ingresos y aumento de gastos, en detrimento de las posibilidades educativas de los hijos.
– En la custodia simple hay aumento de las responsabilidades del progenitor custodio, por lo que se aconseja que ambos padres asuman su responsabilidad en el cuidado, crianza y educación de los hijos.
El ejercicio de la coparentalidad obliga a ambos a responsabilizarse y participar en el desarrollo y bienestar de los hijos en igualdad de condiciones.
La ruptura se puede resolver de forma consensuada, o contenciosa en procesos judiciales que producen consecuencias perjudiciales para la familia.
La implantación legal de la custodia compartida preferente está generando una gran preocupación e incertidumbre porque no sabemos qué ocurre durante la ejecución de las sentencias.
En Cataluña (Ley 25/2010 de 29 julio), en País Vasco, Galicia y en países como Australia, Canadá y EEUU se está apostando por el coordinador de parentalidad, avalado por prestigiosas asociaciones en derecho de familia y psicología como la Asociación Española de Abogados de familia y Sociedad Española de psicología jurídica y forense.
La coordinación de parentalidad es un proceso centrado en los niños mediante el que un profesional con formación y experiencia en mediación, asiste a progenitores en situación de alta conflictividad a implementar su plan de parentalidad, ayudándoles a resolver oportunamente sus disputas, educándoles sobre necesidades de hijos, tomando decisiones conforme a las condiciones establecidas en sentencia.
No es confidencial ni voluntario para los padres, se puede imponer judicialmente conforme al interés superior del menor.
¿En qué conflictos interviene?
El coordinador parental interviene en conflictos persistentes, abuso de sustancias, salud mental o de conducta en progenitores, violencia familiar o de género, cuando un progenitor intenta limitar o impedir el contacto de los hijos con un progenitor o cuando pretende alterar el vínculo materno/paterno filial.
Sus funciones son: guiar a progenitores a actuar conforme al mejor interés de los hijos, controla el cumplimiento del plan de parentalidad, media y arbitra cuando existe controversia, enseña a llevar a cabo la coparentalidad positiva, proporciona educación parental, disminuye el conflicto familiar y pacifica las relaciones familiares.
Además, es eficaz para el sistema judicial porque reduce las denuncias penales, disminuye el número de comparecencias judiciales, reduce la carga de trabajo e intervenciones de servicios externos como punto de encuentro familiar, centro de ayuda e integración familiar e incrementa la satisfacción laboral de los operadores jurídicos.
Esta figura no requiere cambios legislativos, se ampara en los artículos 158 Código Civil, 10 del Código de Derecho Foral de Aragón y 118 de la CE.
Exige profesionales expertos acreditados en mediación, psicología terapéutica, educación y trabajo social, etc.
Apuesto claramente por esta figura ya que su autoritas puede venir en los casos judicializados por el mandato del juez y, en supuestos extrajudiciales, se la conceden los progenitores con documento escrito.
Estas soluciones hemos de enmarcarlas en una mejor sostenibilidad social porque disminuye ingentes fondos públicos en sanidad, psiquiatría, educativos, judiciales, adicciones, y pacifica el entorno familiar. La mejora que provocan estos planes incide directamente en la calidad de vida de familias en crisis y se extiende como un bálsamo sobre la piel irritada por toda la sociedad para cicatrizar las numerosas heridas provocadas por el odio, el egoísmo, el ánimo de venganza y la indiferencia.
Como dice el médico y filósofo Albert Schweitzer: mientras el círculo de la compasión no abarque a todos los seres vivos, el hombre no hallará paz por sí mismo.

Ángel Dolado

(Artículo publicado en Confilegal el 25 de abril de 2017)